El atacante portugués del Real Madrid, Cristiano Ronaldo, volvió a hacer gala de su espectacular disparo de falta con su gran gol frente al Olympique de Marsella. El guardameta francés, Mandanda, no estuvo a la altura de las circunstancias, por mucho que se especuló a lo largo de la semana del miedo del portero por los tiros del portugués y el énfasis que había hecho Deschamps en los entrenamientos para arreglarlo. Aún así, el disparo de Ronaldo rozó la perfección: se ejecutó con potencia, tuvo efecto horizontal para pasar del centro a acabar ligeramente ladeado, y descendió siguiendo la trayectoria de una “folha seca”. Una muestra de manual de los disparos de falta.