Para nada echó de menos el Zenit de San Petesburgo al rapidísimo Arshavin. El equipo ruso estuvo letal y acabó humillando a un Bayern Munich que soñaba con una final europea en la que rendir homenaje a su guardameta Oliver Kahn. No sólo el veterano portero se ha quedado con las ganas de conseguir una digna retirada, sino que también se ha quedado estupefacto al recibir los cuatro goles rusos.
Quizá haya sido una buena ocasión para el Zenit de demostrar que cuenta con mucha más dinamita que su extremo Arshavin. Algo así se ha visto con su delantero Pogrebnyak, una excelente referencia en el ataque y un futbolista preparado para hacer goles sin parar. Otro que sigue demostrando mucho es el ucraniano Tymoschuk. Llegó previo pago de una cantidad desorbitante y tan pronto como le dieron la capitanía y el mando en el centro del campo acabó demostrando que puede hacer jugar a todo un equipo.
Por otro lado, el Bayern vuelve a Alemania muy dolido por no haber podido rendir homenaje a Oliver Kahn. A la secretaría técnica le queda trabajar para el ataque por la banda derecha. Hitzfeld dio la alternativa a Sagnol como centrocampista y hasta el propio jugador francés se mostró sorprendido por la situación. Hoy ha vuelto a jugar el argentino Sosa y sigue sembrando muchas dudas; parece que nunca acabará adaptándose al conjunto alemán.


El Getafe rozó la épica, tanto que llegó a confiar en tenerla en el bolsillo. Espectacular eliminatoria la que han disputado el Bayern Munich y el equipo español, que no se decidió hasta el último instante del choque. Los de Laudrup consiguieron lo imposible una vez que Rubén de la Red fue expulsado discutiblemente y Contra consiguió hacer gol antes del descanso. Los de Hitzfeld apretaron mucho en todo momento pero no convirtieron las ocasiones hasta los momentos críticos, lo que convertían sus goles en baldosas psicológicas. Ribéry logró forzar la prórroga, pero el Getafe no se asustó. Los goles de Casquero y Braulio pusieron el sueño en el bolsillo.
Quién iba a decir que con el Bayern Munich vencido y con el Coliseum Alfonso Pérez haciendo “olé” en los pases del Getafe iban a ser los alemanes los que se llevasen la eliminatoria. Otra vez sacaron el acierto en el momento decisivo y dos goles de Luca Toni en los últimos seis minutos dieron la vuelta al choque. Lo del Getafe es para no parar en elogios, pero también vale la pena detenerse en la grandeza del Bayern Munich.
Aunque pueda ser calificado de suerte, los equipos como el Bayern simplemente son tan grandes que cuentan con la capacidad de hacer este tipo de cosas. Explotaron al máximo el olfato goleador de su “tanque” italiano y aún habiendo perdido la cara a la eliminatoria en gran fase del encuentro, supieron imponerse. Es cierto que el arbitraje ayudó del lado alemán, pero los de Hitzfeld supieron matar como más duele. Desaprovecharon las oportunidades que parecía que iban a darles la ventaja en cualquier momento y, en cambio, apuñalaron con goles en los instantes decisivos. Eso es sangre fría, algo que sólo está al alcance de los grandes.
El juego de Andrey Arshavin en el partido de ayer entre Bayer Leverkusen y Zenit San Petesburgo dio buena muestra ante una gran audiencia de su increíble velocidad y su peligro en los contraataques. Él fue sin lugar a dudas la figura del encuentro y gozó de más o menos protagonismo en tres de los cuatro goles de su equipo. El Zenit sigue haciendo historia y Arshavin es posiblemente su gran figura, un jugador desequilibrante e imprescindible para su equipo.
Arshavin volvió a sorprender como más le gusta. El primer tanto fue su tipo de jugada ideal: arrancó por la derecha y llegó embalado al área rival hasta donde decide si centrar a alguno de sus compañeros o seguir él mismo la jugada. Finalizó él mismo la jugada con un disparo a la parte alta de la portería y en el segundo gol arrancó por la banda contraria y tomó el otro camino para encontrar a Pogrebnyak, un excelente delantero, solo para rematar. Con sólo dos de sus arrancadas el Zenit se encontró con el resultado a favor ni más ni menos que en casa del Bayer Leverkusen.
Los defensas alemanes se preguntaban qué hacer con este imparable futbolista. En el segundo tiempo le marcaron más de cerca y sufrió más de una patada ante la imposibilidad de frenar su versátil juego. Resulta increíble ver a este jugador escapar en carrera y conducir tan bien el balón a la velocidad a la que recorre el campo. Ese estilo de juego le convierte en un jugador tan desequilibrante y de cara a la próxima Eurocopa Hiddink podría aprovecharle en la banda con otro jugador de prestaciones parecidas: Bystrov.
Viene siendo la nota común del Werder Bremen a lo largo de esta temporada y la virtud acabó siendo defecto en su pasada eliminatoria frente al Glasgow Rangers. El conjunto alemán durmió la posesión del balón, fue dueño del encuentro y apenas llegó. Necesitaban lograr una abultada victoria después de la derrota frente a los escoceses por 2-0 en la ida, pero el Werder sólo fue capaz de conseguir un gol. Cuando Diego marcó en el minuto 58 del encuentro los alemanes se vinieron arriba y la remontada parecía muy cerca; pero la habilidad de los escoceses para encerrarse atrás y para poner siempre un jugador encima del centrocampista brasileño acabaron por anular a su rival.
El Werder Bremen alcanzó el 72% de la posesión del balón, aunque para nada se tradujo en peligro. Llegó diez veces a la meta rival y sólo dos disparos (exceptuando el gol) necesitaron de la intervención del guardameta McGregor. A Schaaf le faltó haber leído el partido como la necesidad de prescindir de un delantero (Hunt, Rosenberg y Almeida arriba era mucho) y haber buscado juego de bandas.
Esta temporada el Bremen se está mostrando como un conjunto muy compacto y con grandes alternativas en la delantera. Tiene hasta cuatro delanteros de gran nivel (de los anteriores hay que sumar a Sanogo) y además Diego hace goles con facilidad. Dicho de otra manera, Schaaf tiene a su disposición un gran equipo para afrontar una liga pero sufre mucho a la hora de tener que remontar y cuando los equipos se cierran por el centro. Para el próximo año, en Bremen deberían plantear la posibilidad de contratar extremos, pues ahora mismo Schaaf no tiene ninguno puro a su disposición.
Ayer se disputaron los partidos de ida de los octavos de final de la Copa de la UEFA, todos ellos con goles y, sobre todo, con equipos de enorme calidad. Llama la atención ver a estas alturas de la competición a tanto equipo de primer nivel, pues la UEFA suele ser un torneo donde siempre entran varios equipos sorpresa en las últimas fases de la competición. Sin embargo, este año se podría decir que la sorpresa llega de la mano del Zenit San Petesburgo (y no tanto teniendo en cuenta que ha eliminado al Villarreal) y el Getafe, un inédito en Europa pero que por su buen juego puede plantar cara a cualquier grande. De hecho, ayer el equipo español demostró que quiere seguir haciendo historia y cosechó una excelente victoria por 1-2 en el campo del Benfica.
Todos los equipos que quedan en la competición tienen grandes plantillas. La gran mayoría son equipos punteros de ligas menos y con tradición de Champions League o clubes de segunda fila de los mejores campeonatos nacionales. En el primer grupo se podría incluir a equipos como Anderlecht, Sporting de Lisboa, PSV Eindhoven, Glasgow Rangers o Benfica. Por contra, Everton, Fiorentina, Tottenham, Bolton, Werder Bremen, etc. son clubes que ya llevan varias temporadas peleando por la zona alta en sus ligas y que tienen plantillas con jugadores de primer nivel internacional. Caso aparte es el del Bayern Munich: uno de los mejores clubes del planeta que ahora se pasea en una competición como ésta (ayer ganó 0-5 al Anderlecht).
A esta competición no le rodea el engalanamiento y la popularidad de la Champions League; pero es una lástima. A nivel internacional un torneo con este nivel de equipos es muy apreciable y, a diferencia de otros años, se podría decir que esta temporada sí que se parece a la Copa de Europa. Habrá que fomentar el atractivo de esta competición porque es desagradable ver estadios tan vacíos para una competición a la que llegan no los mejores, pero sí los “casi-mejores” de cada liga. Seguro que un año más tendremos una interesantísima final de la Copa de la UEFA, un partido con una gran tradición de espectáculo en los últimos años.
El Aberdeen arrancó un sorprendente a la par que motivador empate en casa frente al Bayern Munich. Los escoceses llegaron a adelantarse en el marcador en dos ocasiones, pero los de Hitzfeld supieron poner la igualada gracias a los goles de Klose y Haltintop, quien anotó después de haber fallado el penalti que él mismo había lanzado. El encuentro no le faltó nada de polémica, pues el español Iturralde González sí concedió esa pena máxima mientras que los escoceses reclamaron dos jugadas similares en las que el colegiado ignoró las quejas. Sin embargo, el Aberdeen se mostró entusiasmado con el resultado conseguido, más aún después de haberse presentado con cinco bajas al encuentro. Una de ellas era el ex-internacional Jackie McNamara, una leyenda del Celtic Glasgow y uno de los mejores jugadores de su país en su día.
La gran noticia del Aberdeen vino de la mano de dos futbolistas ingleses de 18 años. Josh Walker y Sone Aluko formaron en ataque junto a Lee Miller y con las arrancadas de los tres descolocaron por completo a la defensa alemana. Walker juega cedido por el Middlesbrough y ha conseguido esta misma noche su primer gol como profesional. El otro protagonista, Aluko (de origen nigeriano), acordó con el Birmingham prorrogar su cesión hace un mes. Ambos han sido compañeros en la selección sub-19 inglesa y seguro que este logro les animará a competir en el puesto con Miller y su compatriota Lovell.
El Everton logró ayer una complicada victoria en el campo del AZ Alkmaar por 2-3 que le sitúa con una ventaja de cinco puntos sobre el segundo clasificado de su grupo, el Nuremberg, habiendo sumado como partidos ganados los cuatro que ha disputado hasta ahora. Además, los ingleses lograron el mérito de imponerse frente al equipo holandés, el cual había acumulado una racha de 32 encuentros sin perder en casa en competición europea.
Gran parte de ese récord del AZ Alkmaar reside en la etapa de Louis Van Gaal, quien consiguió llevar al equipo hasta las semifinales de la Copa de la UEFA hasta que cayeron derrotados frente al Villarreal. Aquel equipo era un bloque para recordar: jugadores de poco renombre y muy trabajadores que sobre el campo se situaban muy juntos para formar una muralla a la hora de defender. Así es como triunfaron nombres como Kromkamp, Vlaar, Mathijsen (los tres llegaron a jugar juntos en la defensa de la selección) y Landzaat. Luego, como es lógico, llegaron los traspasos al extranjero y ahora el AZ es un equipo totalmente reformado que ya no puede competir con los grandes en la Eredivisie.
Entre los nombres que destacan ahora en el AZ se encuentran sus dos porteros: Didulica fue en su día portero del Ajax y el argentino Sergio Romero llegó a ser convocado con la selección absoluta a sus 20 años. También cuentan con el veterano Musampa y con dos internacionales en categorías inferiores por sus países: Héctor Moreno por México y Graziano Pellè por Italia.

Abríamos el día de hoy hablando sobre la oportunidad que tiene ahora De Sanctis por la lesión de Palop. Pues bien, otro guardameta italiano va a tener una ocasión semejante. Se trata del rojiblanco Abbiati quien, a diferencia de su compatriota, no ha estado inédito esta temporada. La lesión del titular Leo Franco ha abierto las puertas del once de Javier Aguirre a un guardameta que ya demostró una gran categoría la temporada pasada en las filas del Torino. Por comparar, se puede decir que ambos porteros son de condiciones muy parecidas, pues tienen 30 años, han llegado a jugar en la selección y brillaron en equipos modestos de la Serie A después de no tener oportunidades en los grandes.
Abbiati tiene a sus espaldas una larga trayectoria en el fútbol italiano. Formado en el Monza, se le consideró un guardameta de plena categoría cuando con 21 años el Milan confió con él para jugar bajo los palos. Durante unos años fue el habitual en su equipo; pero la llegada de Dida le fui quitando protagonismo y terminó por asumir el papel de segundo portero. En 2005, cuando Buffon se lesionó de gravedad, la Juventus hizo los trámites para conseguir su cesión y tapar así el hueco dejado en la meta turinesa. Sorprendentemente, Abbiati no acusó la inactividad y cumplió con muy buenas maneras su función; pero a su regreso a Milan fue claro con los técnicos: o era titular o quería marcharse a otro equipo. Así ha sido como Abbiati, pese a su experiencia, sigue sumando minutos en otros clubes en calidad de cedido (el año pasado Torino y ahora Atlético de Madrid) con pocas esperanzas de hacerse un hueco en el propietario de sus derechos.
Abbiati es un guardameta bastante irregular; con condiciones para lo mejor y para lo peor. Si las cosas no le salen bien puede empeorarlas y acabar en un pozo. Sin embargo, tiene mucho talento y experiencia para cumplir de sobra en el Atlético de Madrid. En estado de gracia puede resultar un guardameta imbatible.
Parece mentira que el Atlético de Madrid nunca pueda afrontar convencido de sus posibilidades ninguna competición, por muy ambicioso que sea el proyecto que presente. El club rojiblanco se ha caracterizado en los últimos años por hacer un abundante número de fichajes cada verano y, dentro de esa estrategia, encontrar unos pocos jugadores que tienen éxito y muchos que no dan lo que se esperaba en el Vicente Calderón.
Años atrás el Atlético afrontó las contrataciones de dos desconocidos como el colombiano Perea y el ex-defensa del Albacete, Pablo Ibáñez. Tiempo después ambos juntos se convirtieron en la pareja sensación de la Liga y, aunque el Atlético no llegaba tan alto como se esperaba, esas piezas parecían las únicas fijas en el esquema del equipo rojiblanco. Ambos firmaron sus renovaciones a largo plazo en el mismo día ante la presión de algunos de los mejores equipos de Europa por ficharles. Es más, Pablo llegó a firmar un precontrato con el Real Madrid en las últimas elecciones al club blanco y, si el destino hubiese sido más caprichoso, ahora estaría vistiendo la camiseta del máximo rival.
Este año el Atlético ha formado un equipo de lujo, con un gran número de jugadores internacionales y haciendo un bloque de mucho talento y proyección. El ataque que tiene a sus órdenes Javier Aguirre es sencillamente demoledor, entre lo mejor de Europa. Agüero y Forlán forman una pareja envidiable pero, quién lo iba a decir, el colmo es que ahora falla la defensa, esa que parecía encarrilada con aquellos dos grandes centrales. Ahora les acompañan un Pernía que inexplicablemente sigue en el once inicial y en la selección, un Seitaridis que no es ni de lejos el de la Eurocopa de 2004, un Fabiano Eller que se mintió a sí mismo al decir que aspiraba a ser el mejor central de La Liga, etc.
Es uno de los mejores laterales izquierdos que se pueden encontrar en estos momentos. Tanto es así que el Chelsea estuvo muy interesado en su incorporación al acabar la temporada pasada; pero Joleon Lescott sigue defendiendo los colores del Everton. Polivalente, pues puede jugar tanto de central como en la banda izquierda, a sus 25 años su intenso trabajo sobre el campo no puede pasar desapercibido para nadie. El año pasado fue elegido por la afición como el segundo mejor jugador de su club, sólo superado por Mikel Arteta.

El caso es que Lescott ha iniciado esta temporada, la segunda en el Everton, de manera inmejorable. Colocado como siempre en la defensa, el futbolista inglés ya ha conseguido cinco goles en este arranque de temporada: dos en la Copa de la UEFA y tres en Premier. Además, se ha convertido en toda una solución para David Moyes, pues le coloca en el centro o en la banda izquierda de la zaga según convenga. Ya en su día jugó con el equipo B de la selección inglesa y, tal y como está ahora, la selección absoluta es un precio más que merecido.