El Real Madrid venció el asalto a la Copa del Rey, 16 años después, imponiéndose por 1-0 al Barcelona en Mestalla. El conjunto blanco firmó un partido realmente marcado por el estilo de su técnico José Mourinho, con un rigor táctico sobresaliente, muy poco juego elaborado y, sorprendentemente, encontrándose con muchas de las ocasiones más claras del encuentro. Pese a todo, Iker Casillas volvió a asumir el papel de héroe madridista y frenó las oportunidades azulgranas hasta en tres ocasiones. Cristiano Ronaldo, entre tanto, no conseguía ver puerta o se encontraba con Pinto, hasta que desequilibró el partido en la prórroga rematando con un testarazo un gran servicio de Di María.
El Real Madrid sorteó con éxito la difícil visita al Sánchez Pizjuán en el duelo por alcanzar la final de la Copa del Rey. El equipo de Mourinho estuvo acertado en terreno sevillista y cosechó una victoria por 0-1 que le da una interesante ventaja para el encuentro de vuelta en Madrid. Los blancos sufrieron, y con polémica, cuando Albiol sacó la pelota sobre la línea de gol o ya dentro de la portería; a lo que el árbitro interpretó que no todo el balón había rebasado la línea. Exceptuando ese momento, el centro del campo madridista dominó gran parte del encuentro y pudo haber ampliado la renta en la segunda parte. Benzema, por su parte, volvió a resultar decisivo con un golazo que recordó al de sus tiempos en Lyon. Comenzó un contraataque con una pared con Özil, regateó a Alexis, tumbó a escudé y definió con un tiro raso. Un gol de un “9″ de talento amenazado por la llegada de Adebayor.
El delantero sevillista Álvaro Negredo firmó una magnífica actuación en el empate 3-3 entre el Villarreal y el Sevilla. Aunque los castellonenses llegaron a ponerse con un 2-0 a favor en el marcador, los andaluces remontaron el partido comandados por Romaric y Negredo. El delantero madrileño fue autor de dos goles. En el primero de ellos, pinchó con sutileza un balón del marfileño, se cubrió muy bien con el cuerpo y definió con acierto.
El centrocampista español Esteban Granero, del Real Madrid, logró abrir la goleada del Real Madrid por 5-1 sobre el Murcia en el encuentro de vuelta de la correspondiente eliminatoria de la Copa del Rey. El exfutbolista del Getafe marcó un fabuloso tanto desde la frontal del área, al recibir un pase atrás de Pedro León que él logró transformar con un disparo colocado y con mucho efecto.
El Sevilla aumentó su palmarés con su victoria en la Copa del Rey en Barcelona frente al Atlético de Madrid. Los sevillistas, después de una semana exitosa, ya que acabaron consiguiendo la clasificación para la Liga de Campeones, lograron imponerse gracias a la determinación de dos hombres de su cantera: Diego Capel y Jesús Navas. El extremo zurdo anotó de disparo lejano al comienzo del partido y, aunque el Sevilla jugó agazapado el resto del partido, logró aumentar la ventaja en los instantes finales gracias a un excelente gol de Jesús Navas. El sevillano recogió en el medio del campo un regalo de Perea y transformó en gol una cabalgada memorable, que recordó al gol que en su día anotó Raúl en la final de la Copa de Europa frente al Valencia en 2000.
El portugués Simão certificó la clasificación del Atlético de Madrid, frente al Recreativo de Huelva, para la próxima ronda de la Copa del Rey. El ex-jugador del Benfica anotó un sensacional gol de falta en los últimos minutos del encuentro de vuelta, cuando los de Agné habían conseguido el 4-1 que con el 3-0 de la vuelta les permitía clasificarse. Sin embargo, el Atlético, valedor de esperanzas tras su buen partido contra el Valladolid y acostumbrado a los sufrimientos en los últimos momentos, logró la clasificación en una competición en la que ya han caído grandes como Barcelona, Real Madrid y Valencia.
El Athletic Club de Bilbao regresa, 24 años después, a una final de Copa. Ningún equipo español tiene tanto espíritu de Copa como tiene el club bilbaíno, un equipo que parece forjado en la tradición del fútbol inglés y la administración y política del equipo más especial del planeta. Al Athletic le hace grande su estadio, San Mamés, con una afición que ayer, frente al Sevilla, demostró ser un auténtico jugador número doce. Los de Caparrós salieron muy enchufados al partido y Javi Martínez encarriló la eliminatoria en el primer ataque. El resto del partido el graderío no paró: gritos constantes por el Athletic y, sobre todo, una pitada incesante cada vez que el Sevilla cruzaba la mitad de campo esperando que así cada aficionado rojiblanco pudiese poner su granito de arena en forma de desconcentración a los jugadores de Manolo Jiménez.
Con los goles de Llorente y Toquero se certificó un momento muy especial para el club. Es el primer gran éxito de la generación actual porque el nuevo espíritu del Athletic, el de los jóvenes, no entendía de logros. Los mayores hablaban de Iríbar, de Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza; pero los de ahora necesitan encontrar sus propios ídolos. Seguramente el Athletic no vuelva a ser lo que antes, pero hechos como el de ayer permitirán hablar con más orgullo de los últimos años, desde Guerrero hasta Llorente pasando por Etxeberría.
La política del Athletic es un orgullo en la esencia del fútbol, eso que le hace tan especial, y un obstáculo en lo deportivo. Fichar sólo jugadores de origen vasco-navarro en el entorno actual hace muy difícil la supervivencia, y así lo han vivido los rojiblancos en los últimos años. Pero la Copa es otra cosa, ahí la casta y la inspiración se cobran por el doble y cualquier jugador puede ser determinante una eliminatoria. Es por eso que la Copa tiene que seguir siendo la esencia del Athletic, esa competición donde su política no es una limitación.

El guardameta del Athletic de Bilbao, Gorka Iraizoz, tuvo una actuación sobresaliente en el pasado encuentro de Copa del Rey entre el Sevilla el club bilbaíno, que finalizó con resultado 2-1 a favor de los locales después de una remontada in-extremis. La figura del encuentro fue el ex-guardameta del Espanyol, que estuvo muy acertado en todas sus intervenciones y que, especialmente, obró el milagro en un penalti a favor del Sevilla en el que Kanouté, después de mandar el balón al palo, vio cómo el portero le sacaba una mano excelente cuando se encontraba a puerta vacía.
La actuación de Iraizoz escondió las carencias de un Athletic que necesita aún mucha más plantilla para afrontar el reto de conseguir un puesto UEFA en la clasificación. Los de Caparrós son un equipo imprevisible, con ratos de buen fútbol, pero falto de jugadores de experiencia al primer nivel. Llorente, como demostró en Sevilla, es el sustento del equipo en el ataque; mientras Ion Vélez y David López ponen más entusiasmo que acierto. En defensa, Amorebieta vuelve a llamar a las puertas de la selección, pero la única garantía total es Iraola. El Athletic añora los tiempos de sus grandes estrellas a expensas de que Lezama alimente un tipo de jugador del tipo que ahora mismo no se puede encontrar en el fútbol vasco.

Joaquín afronta sus mejores tiempos como futbolista valencianista. Ya es su tercera temporada en el club, pero hasta ahora el jugador andaluz no había sido para nada un fiel reflejo de aquel futbolista que maravillaba en la banda derecha del Betis. La importante cantidad de su traspaso ha supuesto, a buen seguro, una barrera para no dejar de contar con él; pues Joaquín ha sido titular en las dos temporadas anteriores en el Valencia sembrando más dudas que jugadas de calidad por su banda. Ahora las cosas no son así: Emery ha transformado por completo a un equipo que lo pasó muy mal la temporada pasada y está exprimiendo al máximo a sus futbolistas. Joaquín es uno de los que más nota el cambio. Quizá Emery, al haber sido extremo (aunque zurdo) cuando era futbolista, ha tenido la llave mágica con el jugador andaluz.
Joaquín anotó el tanto que resolvió la eliminatoria de Copa del Rey frente al Racing de Santander. Excelente control y una solución típica de un gran delantero, sin temblar. No es lo que acostumbra él, pero la confianza influye de todo. El lujo es volver a verle con sus internadas por la banda y su manera de encarar a los rivales. Sólo falta que dentro de poco nos brinde una buena “Joaquininha”.

Este Real Madrid no encuentra punto final a la crisis que atraviesa en las últimas semanas. Aunque el equipo de Schuster marcha en los puestos altos de la clasificación y es segundo de su grupo en la Champions League, ha adelantado lo que ya parecía imposible de adelantar. El club blanco se queda fuera de alguna competición cada temporada a principios de año, pero anoche cerró su participación en la Copa del Rey en pleno mes de noviembre y ante un Segunda B. Los blancos hicieron una vez más el ridículo, pero lo de esta ocasión era intolerable. Un solo gol servía a los madridistas para pasar de ronda ante la Real Unión y consiguieron cuatro, pero los irundarras consiguieron ni más ni menos que tres.
Visto lo visto, parece que el problema alcanza todos los niveles de la plantilla. Anoche hubo rotaciones, como es lógico en una competición que no tiene tanto caché, y otros volvieron a hacer lo que hacen los de siempre. No faltó el clásico gol trascendental que llega por el juego aéreo por culpa de Marcelo. El brasileño se escondió en un centro que remató Romo a gol en el momento más crucial, como ocurrió la temporada pasada frente al Betis. Está visto que el brasileño no puede achicar hacia el centro, aunque los demás defensas de la plantilla están por el estilo. Es impensable que un equipo como el Real Madrid salga a catorce goles encajados en los últimos seis partidos. O dicho de otra manera: que la Real Unión ha hecho seis goles a los de Schuster.
El único consuelo del Real Madrid es que la cantera sigue funcionando. El Castilla está firmando una excelente campaña en Segunda B y Bueno se reivindicó anoche con un excelente gol. Raúl, también de la casa, anotó un hat-trick que le hubiese hecho justo merecedor de las portadas. El jugador con más historial de la plantilla fue el único que verdaderamente luchó. Schuster tendrá qué ver qué pasa con la cabeza del resto.