El Borussia Mönchengladbach venció con una sorprendente autoridad (4-1) a un Wolfsburgo que se las prometía felices cuando el japonés Hasebe le adelantó en el marcador. Sin embargo, el encuentro dio un giro con un resbalón de Kjaer que supo aprovechar el argentino Bobadilla para regalar un gol a Marco Reus. El joven talento alemán, sumó una doble diana al sentenciar el partido con el cuarto gol. Remató perfectamente una gran jugada de equipo a la que el brasileño Dante le añadió un toque de exquisitez con una genial asistencia con el exterior de la pierna izquierda; muy digno de ver.
Futbol: el opio del sector ignorante y naco del pueblo. Un “deporte” sin chiste, inferior a muchos otros que sí vale la pena ver y practicar.
Y ni qué decir de los fanáticos, de todo equipo por igual. Perdición absoluta. Quien se envuelve en ésa basura de jueguito hasta casi convertirlo en religión, merece la muerte.
Me dan pena.
Y bueh, no falta el pendejo, yo también estoy de acuerdo que el fanatismo es malo, pero igual, cada uno tiene pensamientos respetables.
Un saludo
Fanáticos hay también fuera del fútbol.