El Inter de Milán logró su clasificación para la final de la Champions League, en la que se medirá con el Bayern de Munich, después de aguantar su renta de 3-1 de la ida con una derrota por la mínima. El gol del Barcelona fue obra de Piqué, quien, aunque posiblemente estuviese en fuera de juego al recibir el balón, hizo un sorprendente reverso para dejar sentados a Córdoba y Júlio César y marcó a placer. Sin embargo, ese tanto no fue suficiente para superar a un Inter que dio una lección de bloque táctico, capaz de aguantar desde el minuto 28 con diez hombres por la expulsión de Motta.