Clarence Seedorf anotó un golazo, tanto por lo que significa como por su bella factura, en la victoria del Milan por 1-0 sobre el Chievo Verona. El centrocampista holandés no se arrugó en absoluto y demostró una enorme confianza en sí mismo, porque pocos jugadores se atreverían en el tiempo de descuento a intentar una jugada individual y enganchar un disparo con el balón botando entre una nube de defensas rivales. La jugada salió redonda y Seedorf dio una victoria al Milan que coloca a su equipo a sólo un punto del liderato.