Feb
02

Egipto se coronó por octava vez, y tercera consecutiva, campeona de África. Los norteafricanos lograron imponerse por 1-0 en la final a Ghana. De nuevo, el héroe fue su máximo artillero, Geddo, que logró el gol en la recta final del encuentro con un convencido disparo con el interior. Ese tanto rubricó la actuación del mejor delantero y máximo goleador de la competición, con cinco tantos en su cuenta personal. Gedo, cuyo nombre real es Mohamed Nagy, juega en el Al-Ittihad de Alejandría y tiene 25 años.

A nivel colectivo, cabe destacar la continuidad del éxito egipcio, aunque cada edición de la Copa África se hagan pronósticos más favorables para otras selecciones. Egipto, a día de hoy, es algo así como la Brasil de África y, sin embargo, exporta pocos jugadores a Europa y los que llegan no tienen mucho éxito. La clave de esa relación éxito-fracaso es la diferencia de los “faraones” del fútbol en cuanto a técnica respecto al resto de selecciones del continente. Egipto tiene un estilo mucho más Europeo, con más técnica y ritmo pausado, y con mejor fuerza y velocidad física. Esa tendencia se mantiene más o menos en el resto de selecciones norteafricanas; mientras que por debajo del Sáhara el estilo es radicalmente opuesto. Por eso, en África la diferenciación es la técnica de los Ahmed Hassan, Hosny, etc. y no la velocidad y la resistencia de los Eto’o, Drogba o Essien.

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