Argentina sumó una decepción más en su derrota frente a España ayer en el estadio Vicente Calderón. Los de Maradona siguen siendo un equipo que genera muchas dudas y con mucho más nombre que rendimiento. Sus estrellas, la primera de ellas Messi, no dan de sí con su selección y parece que las charlas de Maradona con los referentes del vestuario no han dado el premio esperado. El seleccionador argentino tiene un auténtico quebradero de cabeza: no da con un sistema que se adapte bien al equipo y, sobre todo, sus convocatorias son un constante vaivén de nombres de futbolistas de prestigio.
No hay que perderle el respeto a Argentina, entre otras cosas porque en ningún sitio del mundo se vive con tanta pasión un Mundial como allí, pero hasta el momento los sudamericanos no dan síntomas de fortaleza para la cita del próximo verano.
Maradona tiene a sus espaldas una larga lista de fallos difícil de identificar, pero evidentes si se habla de una selección puntera que ha tenido muchos problemas para logar la clasificación. En cambio, el técnico argentino debería anotarse un punto por la confianza que ha demostrado en Sergio Romero, un portero que hace meses no parecía razonable para convocar con su selección y ha ganado mucha confianza en el arco argentino. El joven del AZ fue uno de los grandes artífices del éxito de su equipo la pasada temporada y nunca se queda sin dar la talla. Al menos, en tiempos difíciles para encontrar un portero de categoría, parece que Argentina va cubriendo sus tres palos con presente y futuro.