Cuenta Júlio Baptista, en una entrevista que ha concedido recientemente, que Totti no ha sido uno de los mejores jugadores del mundo y por eso no le incluye en una lista que él haría con Zidane, Ronaldo y Ronaldinho. Las palabras del brasileño, como él mismo aclara, vienen de la apreciación que hace del fútbol del jugador romano en la actualidad, muy mermado físicamente. Y no le falta razón, cada día parece más que a Totti le funciona mucho más rápido la cabeza que las piernas. La pasada semana, en el encuentro frente al Arsenal de Champions League, pareció demasiado lento y no pudo resolver la eliminatoria en favor de su equipo. El capitán de la Roma mantiene intacto su talento, pero el ritmo de la gran competición cada día le cuesta más.
Poco a poco De Rossi tiene que empezar a asumir la capitanía y el simbolismo de la Roma. Nadie mejor que él puede hacerlo, por su carácter y su experiencia. Hace cinco años ese papel hubiese sido para Aquilani, que era la joya de la cantera, pero Capello premió el incansable trabajo de De Rossi y desde entonces es intocable, uno de los mejores mediocentros defensivos del planeta. La Roma con él se asegura el relevo generacional, ese que marca el paso que dan tanto la Roma como el fútbol italiano: antes los ídolos eran atacantes con mucha calidad en los pies como Baggio, Del Piero o Totti; ahora se llevan los capitanes con carácter como De Rossi.
