La victoria del sábado del Barcelona sobre el Real Madrid no tradujo las típicas consecuencias de un Clásico. De hecho, fue una de esas pocas veces en las que la afición del equipo local no se conforma con la victoria y espera algo más porque las circunstancias de la temporada animan a ello. Y en todos estos casos no se acaba cumpliendo nada, porque el otro equipo saca toda la casta posible y el encuentro se iguala de enorme manera. El Real Madrid dejó una imagen de equipo combativo y dispuso de dos oportunidades para haber ganado, pero el devenir del juego ofensivo del Barcelona hizo justo ganador al equipo de Guardiola.
El Clásico resume una temporada que aún no ha alcanzado la mitad de su trayectoria y que ya habla de títulos y campeones. No es para menos teniendo en cuenta la trayectoria de un Barcelona imparable al que sólo el Real Madrid podría plantarle frente, pero las constantes lesiones en el equipo blanco han alimentado aún más esa superioridad azulgrana. El resto de equipos no pueden jugar a esos niveles: Valencia, Villarreal, Atlético de Madrid, Sevilla, etc. normalmente necesitan temporadas donde los dos grandes titubeen para pelear por el título. Este año, si el Barcelona no deja de pisar el acelerador, la emoción estará en los puestos de Champions League.
Los doce puntos entre Barcelona y Real Madrid no son ni mucho menos insalvables, pero la fortaleza de los de Guardiola hace utópica una remontada. Es un equipo que juega muy bien y que tiene tanta dependencia como seguridad en el fútbol de un Messi que a es más determinante que nadie. Ya no queda ni la excusa del “factor Champions” porque todos los perseguidores siguen vivos en las competiciones europeas al igual que el Barcelona. Visto así, mucho se tienen que torcer las cosas de aquí a mayo.

Me pareció patético que un equipo con 9 Copas de Europa, Campeon vigente y autodenominado equipo del siglo pasado haya jugado más defensivo que el Basilea.
Más pateética fue la reacción de la prensa de la capital que celebraron que no les hayan goleado.
Lo cortez no quita lo valiente