
Mascherano será finalmente el capitán de la selección argentina bajo el mando de Diego Armando Maradona. Así lo ha anunciado el nuevo técnico, que regresó de su viaje por Europa después de ver y conversar con gran parte de los jugadores llamados a estar con la selección argentina en los próximos encuentros. La conversación más fructífera ha sido la del mediocentro del Liverpool, a quien Maradona ha convencido para ser capitán pese a que el jugador lo había rechazado inicialmente por sentir una responsabilidad muy alta.
A decir verdad, es difícil de entender el motivo de Maradona. Argentina cuenta con varios futbolistas ilustres con más partidos y renombre que el mediocentro argentino. Además, Mascherano no es un jugador especialmente hablador sobre el terreno de juego ni un futbolista que ejerza a menudo de portavoz de la plantilla, aunque bien es cierto que su larga estancia en Inglaterra (ya van tres años) no permite valorarlo mucho más.
Sin embargo, es un buen reconocimiento para un jugador en un estado de forma envidiable y el típico futbolista de trabajo y compromiso por el equipo. Mascherano habla sobre el terreno de juego haciendo su trabajo y es un futbolista discreto pero eficaz. Quizá la estrategia de Maradona sea evitar posibles recelos por la capitanía entre sus estrellas una vez que Zanetti abandone la selección y, en ese sentido, darle esa categoría a un jugador de menos renombre suele evitar los conflictos.