
Este Real Madrid no encuentra punto final a la crisis que atraviesa en las últimas semanas. Aunque el equipo de Schuster marcha en los puestos altos de la clasificación y es segundo de su grupo en la Champions League, ha adelantado lo que ya parecía imposible de adelantar. El club blanco se queda fuera de alguna competición cada temporada a principios de año, pero anoche cerró su participación en la Copa del Rey en pleno mes de noviembre y ante un Segunda B. Los blancos hicieron una vez más el ridículo, pero lo de esta ocasión era intolerable. Un solo gol servía a los madridistas para pasar de ronda ante la Real Unión y consiguieron cuatro, pero los irundarras consiguieron ni más ni menos que tres.
Visto lo visto, parece que el problema alcanza todos los niveles de la plantilla. Anoche hubo rotaciones, como es lógico en una competición que no tiene tanto caché, y otros volvieron a hacer lo que hacen los de siempre. No faltó el clásico gol trascendental que llega por el juego aéreo por culpa de Marcelo. El brasileño se escondió en un centro que remató Romo a gol en el momento más crucial, como ocurrió la temporada pasada frente al Betis. Está visto que el brasileño no puede achicar hacia el centro, aunque los demás defensas de la plantilla están por el estilo. Es impensable que un equipo como el Real Madrid salga a catorce goles encajados en los últimos seis partidos. O dicho de otra manera: que la Real Unión ha hecho seis goles a los de Schuster.
El único consuelo del Real Madrid es que la cantera sigue funcionando. El Castilla está firmando una excelente campaña en Segunda B y Bueno se reivindicó anoche con un excelente gol. Raúl, también de la casa, anotó un hat-trick que le hubiese hecho justo merecedor de las portadas. El jugador con más historial de la plantilla fue el único que verdaderamente luchó. Schuster tendrá qué ver qué pasa con la cabeza del resto.