Una vez frustrado su fichaje por el Beitar de Jerusalém, Sebastián Abreu volvió con más ganas que nunca para jugar la Copa Sudamericana con River Plate. El veterano delantero uruguayo era esperado como un salvador teniendo en cuenta el nefasto rendimiento del club millonario en el campeonato argentino, donde marcha actualmente en el 17º puesto. Es eso lo que hace centrarse a River en la competición continental con vistas a poder ganar algún título esta temporada.
Dicen que cuando Abreu está sobre el campo su equipo se transforma. La verdad es que es un razonamiento algo radical, pero bien es cierto que con “el Loco” sobre el campo su entrega se nota y mucho. Una vez llegado a Israel, el equipo le necesitaba como un salvador y la prensa le llevó a las portadas. Lo normal hubiese sido que al final todo quedase en nada; pero efectivamente Abreu apareció. Hizo dos goles en su país y a su ex-equipo, el Defensor Sporting, y llevó de nuevo la ilusión a los hinchas de River.
Simeone dijo que Abreu era “fundamental para el grupo” cuando se fue y al colocarle en la alineación en Uruguay que nunca dudó de él. La apuesta de “el Cholo” por el uruguayo ha sido de pleno acierto. Los 31 años ahora mismo no pesan para un jugador que es todo ilusión y trabajo sobre el campo.
