Una vez más, os voy a hablar de la cantera azulgrana. Podría hablaros de Gay Assulin, Iago Falqué, Alberto Botía, Oier Olazábal, Alex Bolaños, Bojan Krkic o Giovanni Dos Santos, pero el tema que me ocupa hoy, se llama Thiago Alcántara do Nascimento, hijo del mítico jugador brasileño “Mazinho”- campeón del mundo en el 94 entre otras cosas -. Este prometedor jugador, dispuesto a seguir los pasos de su padre, empezó su andadura en el Flamengo, mientras su padre militaba en España a las órdenes del Celta, y después, emigró a España, más concretamente a Vigo para incorporarse al Eureka – Caixanova, gracias al cual, consiguió captar la atención de los servicios técnicos azulgranas para incorporarlo a su Cadete B, en el que compartiría vestuario con Gay Assulin, Daniel Pacheco y José Carlos Terrón entre otros, y de buenas a primeras, consiguió hacerse un hueco como titular indiscutible en detrimento del alemán Dennis Krol, figura destacada del conjunto hasta ese momento.

El Cadete B, jugó en Preferente esa campaña y pese tener un año menos, consiguió alzarse con el título de liga, competición que reeditarían un año después en la División de Honor, perdiendo únicamente un partido. Mucha culpa, la tuvo el tridente azulgrana formado por Gay, Pacheco y Thiago, el cual fue subido en el último tramo liguero al Juvenil A, que por otra parte, no tenía ya nada que hacer ante un Español que acariciaba el título. Rindieron a un gran nivel, sobretodo Gay, y dispusieron de la oportunidad de disputar la Copa del Rey frente al Albacete, el cual les apeó a las primeras de cambio. En un año tan completo y tan exitoso, la convocatoria con la selección sub-16 fue la guinda al pastel, aunque una inoportuna lesión le privó de jugar ante Inglaterra en el mítico Wembley, oportunidad que si aprovecharon sus compañeros Álex Sánchez y Daniel Pacheco.
Y este año, no pudo empezar mejor, junto a Gay, empezó la pretemporada con el filial de Pep Guardiola, pese contar con 16 años y como no, el novel técnico azulgrana quedó prendido de su talento. Jugó unos cuantos partidos hasta que el Juvenil A le reclamó para disputar un importante torneo en Malasia junto a otros muchos clubes punteros de Europa, fueron apeados por el Manchester United en cuartos si no me equivoco. Volvió, y aún siguió contando para Pep en puntuales ocasiones, pero en principio, su sitio estará en el Juvenil A pero eso no quita que pueda subir cuando Pep lo requiera, la misma situación precede al israelí Gay. Y el broche final, lo pudimos ver hará una semana, en la disputa de la Copa Catalunya, en la que dispuso de minutos con el primer equipo ante el Girona y Nástic respectivamente. Para los que hayan visto el partido, se habrán dado cuenta de que este jugador está hecho de otra pasta. Con 16 años poder debutar como titular en el primer equipo azulgrana y aun así, no coartarte, tiene mérito.
Mostró un gran desparpajo y un gran atrevimiento para pedir el balón, por lo que me inclino a pronosticar que será un grande, esa capacidad para soportar la presión que supone debutar tan joven y también para soportar la presión mediática, escapa a jugadores corrientes. Al igual que Bojan, Iago, Botia, Oier o el mismo Gay.
Desde que lo pude ver hará ya dos años, en un encuentro de la Preferente, siendo Cadete B, me di cuenta que este jugador tenía algo especial. Tiene una capacidad innata para controlar y proteger el cuero que denota serenidad y confianza. Pese no ser muy alto, tiene una constitución fuerte y compacta, y un bajo centro de gravedad que le permite regatear a su antojo y ser imparable en las distancias cortas. De gran resistencia, sabe como y cuando dosificarse, y ser el nexo de unión entre la defensa y la delantera. Da una impecable salida de balón, aunque le gusta recibir en posiciones más adelantadas, entre líneas sobretodo, dónde se pone de manifiesto todo su potencial y control del balón. Crea desequilibrio por su movilidad, rápidos e inteligentes movimientos y fantástico quiebro. Además de una certera capacidad para dar el último pase, precedida por una gran visión de juego y un gran desplazamiento en largo. Asume responsabilidades y es raro el día que no le ves pedir el balón. Elegante y sofisticado con el balón, parece que lo tienes apunto para efectuar el robo pero rompe con su gran cambio de ritmo y su especial característica para llevar la pelota pegada. Suele llegar a posiciones muy adelantadas y ofrecer grandes asociaciones, en defensa, repliega y defiende pero no es su mejor virtud. Su posición más natural es la de volante diestro. Explosivo de movimientos y siempre con la cabeza en alto, muestra gran precisión en el pase y una gran automatización para vascular el balón. Crack a la vista!